Soul 71! 50 joyas de la black music con medio siglo a cuestas (parte 1 de 5)


Empezamos este countdown de 50 discos que representan -en opinión de este que escribe- lo mejor que dió de sí la música negra en un año especialmente relevante. Algunos dicen que fue el año en que la música cambió el mundo. Quizá haya más años susceptibles de decir algo así, pero sin duda 1971 representó toda una vuelta de tuerca. En Estados Unidos la guerra de Vietnam y las desigualdades raciales acarreadas durante siglos y jamás resueltas -ni siquiera hoy día- se saldaron con auténticas batallas campales. Eso desató una conciencia social sin precedente para la cual la música pop fue la voz más potente, clara y precisa con la que poner las cosas en su sitio. Los afroamericanos no fueron una excepción a esto y encabezados por un Marvin Gaye que decidió desoir los dictados de su compañía y elaborar una obra de arte de alto contenido espiritual que hablara a todos por igual, comenzaron a reconvertir esa evolución del gospel que había sido el soul en algo más sofisticado y capaz de atraer a más público blanco. La música soul y funk además se exportó a otros países como Brasil, en donde este año también se publicaron grandes discos. Es por eso que aunque probablemente a lo largo de este año aparezcan un gran número de listas generalistas, nosotros nos hemos atrevido a elaborar una de cincuenta discos (y una obligatoria propina) de todo lo que dió de sí la música soul este año. Hemos obviado otras facetas de la música negra como el reggae, el afrobeat o el jazz, que también tuvieron grandes logros y quizá hablemos de ellas en posteriores artículos, pero aquí, en estos cinco capítulos que abarcará esta lista, nos centramos en el soul. Nada más que soul, aunque eso sí, en un sentido amplio. Así que sin más palabrería, vamos a ello. 


Primero, la propina: 


Aretha Franklin - Live At The Fillmore West: Y es que no podía faltar. La reina no podía faltar a esta cita. No editó ningún disco de estudio este año y mi reticencia a colocar en ella discos en directo causó que quedara fuera de la lista, pero un día puse en el plato esta maravilla grabada en el mítico Fillmore West de San Francisco y ¿quién podría quitarle relevancia a algo como esto? Tras un directo en París editado en 1968 este es el segundo registro en directo de la Franklin, pero así como el otro sabe a poco, esta grabación contiene toda la esencia de una genia en su mejor momento (acababa de editar el incombustible Spirit In The Dark) acompañada de una banda de infarto. Su director musical, King Curtis, al saxo, acompañado de los Memphis Horns y titanes como Bernard Purdie a la batería, generaban un sonido orgiástico que da a canciones tan clásicas como "Respect", "Call me" o "Dr. Feelgood" una tensión muy diferente a la que ofrecen en estudio, al igual que sucede con las excelsas reinterpretaciones de éxitos del momento como "Bridge over troubled water" o "Love the one you're with", por no hablar del desiderátum final que propinan un "Spirit in the dark" al que se une nada menos que Ray Charles y un "Reach out and touch (somebody's hand)" que clausura la velada de forma absolutamente atómica. Uno de esos directos que es necesario tener para entender muchas cosas. 

Y ahora vamos con la lista, propiamente dicha: 


50. The 8th Day - The 8th Day: Con un nombre verdaderamente rimbombante, The 8th Day fueron un combo multirracial procedente de Detroit que básicamente fue un invento del sello Invictus,  fletado por el equipo de compositores y productores Holland-Dozier-Holland, tras su abandono de Motown. El motivo fue básicamente dar salida a una canción -"She's not just another woman"- escrita por el productor y compositor (y mano derecha de H-D-H) Ron Dumbar y Clyde Wilson, miembro de la banda 100 Proof, que fue la primera en grabarla como cara B de un sencillo. Al empezar a interesarse por ella las radios, pero tener los 100 Proof ya un sencillo en listas, el equipo de productores dueño del sello decidió crear una especie de banda "fantasma" para acreditar a su nombre la canción y de esa forma poder promocionarla. El tema fue un éxito rotundo y por eso hubo necesidad de dar a la banda más forma. Con la presencia del bajista Tony Newton, el batería y cantante Melvin Davis y otros músicos y vocalistas hasta contar con nada menos que 12 miembros, The 8th Day se presentó en sociedad con el disco que nos ocupa de satánica portada y contenido bien nutrido a base de composiciones de Dumbar, Wilson o Angelo Bond, que nada tenían que envidiar a la que había motivado todo el revuelo, como "You've got to crawl (before you walk)" o "Too many cooks (spoil the soup)", las cuales también tuvieron cierto éxito con su sonido tan compatible con el de Motown o lo que se cocía en aquél momento en la sofisticada Philadelphia. Todo el conjunto es sólido, pero no impidió que tras editarse un segundo Lp y no cumplir las expectativas de venta, Invictus decidiera dar carpetazo al proyecto. Queda, por tanto, este disco que no por prefabricado deja de ser grande. 

49. The Undisputed Truth - Face To Face With The Truth: Otra banda-títere a manos de despiadados productores, en este caso Norman Whitfield, que no contento con manejar a su antojo a los gloriosos Temptations, se hizo una banda todavía más a medida. El trío formado por los vocalistas (coristas hasta entonces para otros artistas de Motown) Joe Harris, Billie Calvin y Brenda Evans grababa canciones que ya habían salido en otros discos de Motown, pero en ellas el productor dejaba volar mucho más la imaginación de lo que lo hacía con otros actos y tanto sus creaciones en tándem con Barrett Strong, como las que tomaba prestadas, eran objeto de un tratamiento psicodélico y brumoso que hace de estos primeros discos del grupo auténticos objetos dignos de estudio. En concreto, este segundo disco que grabó el trío cuenta con unas versiones más inspiradas incluso que en su debut, famoso por contener su éxito "Smiling faces sometimes". Aparecido también en 1971, este Face To Face With Te Truth intentaba aprovechar ese éxito y dar más de lo mismo, pero profundizando en el estilo recargado y las letras de soflama política que de forma acorde con los tiempos lanzaba a los cuatro vientos la banda. Aquí "What it is" fue el single de éxito, un arrollador funk incitador al baile pecaminoso que iba acompañado de otras joyas de similar calibre como la crítica al mundo de la farándula "Superstar (remember how you got where you are)", la lisérgica "Ungena Za Ulimwngu", así como una tremenda rendición de nueve minutazos del "What's going on" que hacía tan sólo unos meses Marvin Gaye había llevado al éxito y que cerraba el disco de un modo excelso y casi orgásmico. La banda seguiría grabando discos hasta 1979 y posteriormente ha tenido diversas reencarnaciones en los escenarios, llegando incluso a editar un álbum entero (sin demasiada repercusión, todo sea dicho) en 2019. 

48. Geater Davis - Sweet Woman's Love (House Of Orange): No se dejen llevar por la horripilante portada, estamos ante un artefacto realmente impresionante de southern soul en el sentido más profundo del término. El potente single que abre  el álbum -"My love is so strong for you"- no nos prepara lo suficiente para lo que se avecina. Un torrente de sentimientos desgarrados que empieza con la excelsa versión que se marca este tejano de voz rugosa (parecida a la de Bobby "Blue" Bland) del "For your precious love" de Jerry Butler. Todo va in crescendo a partir de ahí en un álbum tremendo que combina alguna otra versión con el predominio de números propios a cargo del propio Geater (de verdadero nombre Vernon), como las vacilonas "I love you" o "Wrapped up in you" o los cantes jondos que encontramos en "I can hold my own" o por supuesto la canción que titula y cierra el álbum, absolutamente tremenda. Uno de esos discos que realmente ponen la carne de galiina, que dignifican el nombre del soul, que hacen preguntarse porqué su autor no gozó de la fama y reconocimiento que sin duda merecían. Gran misterio, porque desde luego, tanto en términos interpretativos como creativos el tipo era un fiera, un titán. Pero por desgracia historias como esta se repiten con demasiada persistencia en la música negra de ayer y hoy. Es lo que hay. Y también lo que debería cambiar. Pero dejando a un lado estas elucubraciones, sigan mi consejo: pongan esta maravilla en su vida. Es el gran premio que tienen los que cavan bien hondo: encuentran tesoros de magnitudes épicas. 

47. Marsha Hunt - Woman Child (Track Records): Mick Jagger no sólo le dedicó "Brown Suggar", tuvo con ella su primera hija. También enamoró perdidamente a John Mayall, Mike Ratledge y Marc Bolan. Y es que Marsha era un verdadero torbellino. Procedía de Philadelphia y tras su paso por las revueltas estudiantiles en la Universidad de Berkeley decidió probar suerte en un Londres que la recibió en toda su efervescencia. A través de Mayall trabó contacto con el ambiente musical más selecto y se hizo conocida por su papel en el musical Hair, en el que interpretaba a Dionne. Por si fuera poco, la revista Vogue la eligió como imagen del slogan "black is beautiful" y claro, accediendo al status de icono pop era cuestión de tiempo que una carrera musical llamara a la puerta de una vocalista tan dotada como ella. Nada menos que Tony Visconti, productor de Bowie y Marc Bolan, la cogió bajo su manto y  Bolan compuso para ella. Su debut discográfico -este Woman Child- es algo así como un frankenstein hecho a base de diversos singles y sesiones de grabación, producidas en su mayoría por Visconti, pero también por gente tan importante como Gus Dudgeon, que hizo maravillas con la producción de la canción que más destaca de este lote, la vertiginosa y muy sampleada "Hod rod pappa", salida de la mano del líder de T.Rex, que presidía un conjunto cohesionado de bien escogidas y diseñadas versiones, como la apertura con ese "Walk on gilded sprinters" de Dr. John, o el "No face, no name, no number", de Traffic. Un álbum en el que coexisten perfectamente el mundo negro y el blanco en una suerte de pop-soul psicodélico capaz de encandilar al más pintado. 

46. Roberta Flack - Quiet Fire: Profundamente sofisticado, romántico y evocador, el estilo de Roberta Flack se ha intentado imitar en numerosas ocasiones pero no es fácil alcanzar la enorme capacidad de esta mujer para tocar la fibra a través de las interpretaciones que realizó, sobre todo en sus cuatro primeros discos, de canciones que casi siempre eran ajenas, pero ella lograba hacer suyas. Es un poco como Aretha, su compañera de sello, pero sin necesidad de recurrir a la fuerza. Su sensibilidad la llevaba a estadios que estaban más allá de lo terrenal. A ello contribuye, por supuesto, la fina producción del hombre que mejor la supo entender, Joel Dorn, los espectaculares arreglos de cuerda otorgados por Eumir Deodato y un plantel de músicos alucinante, entre el que se encontraban gigantes como Bernard Purdie o Richard Tee. El disco, el tercero de la diva para Atlantic, no difiere ni en calidad ni contenido de los dos primeros (quizá ande algo por detrás de First Take) y por supuesto no contenía un hit tan claro como el que vendría a continuación con "Killing me softly with his song". Pero encerraba argumentos más que suficientes como para calificarlo de esencial en su discografía: se abría con uno de los momentos más claramente funk de su carrera ,"Go up moses", pero poco más ofrecería a ese nivel rítmico, el resto, era bastante más pausado, a caballo entre la sensualidad de "Sunday and sister Jones" y el romanticismo exacerbado de su extraordinaria lectura de "Will you still love me tomorrow" o la excelsa "Let them talk". Un disco de esos que le ponen a uno en un especial estado de ánimo, que transportan a otra dimensión. Un refugio. 

45. Dom Salvador & Aboliçao - Som, Sangue & Raça: Atentos, que esto es canela en rama. Quien sea capaz de escapar al poderoso hechizo que conjuran las tremendas "Hei! você" o "Uma vida" es que no está vivo. El soul en Brasil era ya una realidad en 1971 gracias a la importante aportación de Tim Maia, que se lo trajo bajo el brazo a la vuelta de su estancia en Estados Unidos. Allí supieron impregnarlo de su cultura. De esta forma, a la influencia de Motown y Stax se añadía la samba, la bossa y también algo de la MPB e incluso tropicalia, en un cóctel que generó toda una escena en la que es apasionante sumergirse. Asi uno encuentra joyas como ésta, fruto de la alianza del pianista Salvador da Silva Filho, más conocido como Dom Salvador, y miembros de diferentes bandas como Impacto 8 y Cry Babies y con ellos da forma a Aboliçao, un combo sencillamente asombroso, con el que pretendía desarrollar su idea de combinar samba, jazz y funk. La combinación en este su primer trabajo es tan estupenda, que el mismo es primordial para entender la evolución de la música negra en Brasil, a base de mezclar burbujeantes instrumentales ("O rio", "Number one") con algunos temas cantados, que como apuntaba al principio de estas líneas, son absolutamente irresistibles. En general, es uno de esos discos que uno debe tener si quiere entender bien la música brasileña y desde luego, un auténtico disfrute de principio a fin.

44. James Knight & The Butlers - Black Knight: Poco se ha hablado de Florida como cuna del soul y eso que cuenta con nombres tan rutilantes como los de George McRae, Clarence Reid, Little Beaver o la mismísima Betty Wright. De allí precisamente salió James Knight, que se inició en esto del rhythm and blues como guitarrista a las órdenes de algunos de los nombrados y muchos más, hasta que decidió establecerse por sí mismo y dar forma a su banda, The Butlers, con los que en 1970 grabó Black Knight, publicado muy tímidamente en el 71 y un disco tan avanzado a su tiempo que ha permanecido oculto durante años hasta ahora, que ha sido reeditado, viendo recuperada para la causa la asombrosa capacidad de este hombre y su magnífica banda para fabricar un funk que no sería hasta un par de años después cuando estallaría en su país y es perfectamente comparable al que hicieron Parliament, Funkadelic o los primeros Kool And The Gang. Un álbum realmente impresionante que no es fácil de conocer ni encontrar, pero es uno de esos hallazgos que le alegran a uno la existencia y acaban por convertirse en fundamentales. 

43. Eddie Kendricks - All By Myself: El poderoso falsetto que Eddie exhibía con los Temptations, una de las bandas insignia de Motown, estaba claro que algún día le llevaría a destacar en solitario. Al igual que su compañero David Ruffin, acabó emprendiendo una carrera que dejó coja a la legendaria agrupación, pero que trajo una serie de grabaciones primordiales para entender el soul. Sin embargo, siempre se le ha visto a la sombra de grandes figuras como Marvin Gaye o el propio Ruffin, cuyos nombres suelen salir a colación mucho más que el suyo. Y es injusto, porque además de su sedoso rango vocal, la excelsa calidad de su interpretación dotaba a las canciones que cuidadosamente escogía de entre muchos de los más destacados compositores del momento, dotaba de un lado tan sofisticado como eminentemente pop al tradicional sonido de su sello. Bajo el adecuado título de All By Myself, su debut es absolutamente brillante. La apertura con "Let's go back to day one", de Gloria Jones y Patrice Holloway, ya da una amplia idea del grado de elegancia del que hablamos, pero el resto no va en absoluto a la zaga, destacando las canciones aportadas por Frank Wilson y Jimmy Webb, juntos o por separado, como "It's so hard for me to say goodbye" o por supuesto su apoteósica rendición de "Didn't we" que cierra con broche de oro este espectacular disco.  

42. Laura Lee - Women's Love Rights: Aunque nacida en Chicago y criada en Detroit, el estilo de Laura Lee poco tiene que ver con el soul que se destilaba en dichas ciudades. Quizá fuera por el rango vocal especialmente rugoso que tenía, o porque inició su andadura grabando para Chess Records en los estudios Fame de Muscle Shoals, pero cuando volvió a Detroit, para entrar a formar parte de la escudería que el tandem Holland-Dozier-Holand, recientemente huídos de las garras de Motown, habían montado bajo el nombre de Hot Wax, su personalidad era ya demasiado poderosa como para derivarla hacia la sofisticación. El éxito de "Women's love rights", todo un grito de empoderamiento confirmó que su forma de manejarse era la correcta. Llevar todo eso a un álbum completo fue fácil, sobre todo cuando se cuenta con las excelentes composiciones que lo pueblan y que van en la misma estela. Una mujer que no temía mostrarse fuerte en un mundo tan machista y racista como el que le había tocado vivir y que mostró el camino a seguir por otras como Millie Jackson, a la que podemos considerar su alumna aventajada. Y no sólo la temática es lo relevante aquí, el sonido es un puro deleite de soul de alto octanaje, con gemas tan impresionantes como "I don't want nothing old (but money)", "(Don't be sorry) be careful if you can't be good" o "It's not what you fall for, it's what you stand for". Un tesoro a desenterrar. 

41. Jackson Five - Maybe Tomorrow: En 1971 los todavía jovencísimos hermanos de Indiana llevaban un par de años de éxito rotundo, a las órdenes del siempre dictatorial jefazo Berry Gordy. En Motown habían encontrado una jaula de oro. Más tarde los pajaritos se escaparían de ella, pero en el momento que nos ocupa eso no estaba ni en la parte más remota de su imaginación. Las mieles del éxito no les dejaban ver nada más y hacían lo que les decían. Menos mal que al menos la escudería a modo cadena de montaje de coches que el sello de Detroit se gastaba estaba fenomenalmente engrasada tanto en cuestión de compositores de éxitos de calidad indudable como en los musicazos que estaban siempre a la sombra de las grabaciones (los nunca suficientemente reivindicados Funk Brothers). La estrella más resplandeciente de Maybe Tomorrow, su cuarto álbum y el siguiente paso a su tremebundo éxito "I'll be there", era precisamente otro de los bombazos por los que serán eternamente recordados. "Never can say goodbye", curiosamente, no estaba compuesta por el habitual equipo que el sello tenía centrado en ellos -The Corporation- sino por Clifton Davis, un hasta entonces desconocido autor mercenario. La canción fue un fenómeno mundial que situó al grupo en la cima más pronunciada de la fama. El resto del disco podría haber sido un mero atrezzo para capitalizar su éxito, pero Gordy ponía con ellos toda la carne en el asador. El inicio con el soul-pop de tintes psicodélicos de la canción titular deja sin aliento y poco menos puede decirse de otras joyas de la talla de la titular, "The wall", la pizpireta "My little baby" o ese magnífico "Honey chile" que el tandem formado por Richard Morris y Sylvia Moy les compuso. Un disco en teoría prefabricado, pero que demuestra a la perfección que la calidad de la cadena de montaje de la escudería Motown y el talento desmedido de estos chavalines en combinación producía oro puro. 


Continúen atentos a las siguientes partes de la lista, de próxima aparición. 


Comentarios

  1. Tengo que hacer algunos apuntes:
    1 - El proyecto es tremebundo. Elegir 50 LPs de música negra de ese año es cosa seria. Fue un gran año.
    2 - He tardado tiempo en contestar porque me apetecía escuchar todos y pese a que todos, salvo James Knight (excluyo Brasil que se me sale de mi ámbito de conocimiento), eran conocidos, algunos lo eran sólo de algunos singles y no del disco al completo.
    3 - El punto anterior confirma mi predilección por los singles, amparada en el hecho de que yo empecé a comprar música cuando todavía se vendían singles y como es una historia que ya he contado más veces, no quiero volver a reproducirla. Pero de los 10 de este tramo (y, seguro, el de "Let's Get It On"), el único al que veo enjundia como conjunto creativo es el de Roberta Flack que, no es mi artista predilecta, pero que la escucha continua del LP produce un efecto que describes muy bien y que, también lo señalas, viene lastrado por la falta de una canción potente que destaque.
    4 - Mi favorito del tramo es, sin duda, el de Laura Lee, una apisonadora de primera magnitud.
    5 - Gratos reencuentros con Geater Davis, 8th Day, Eddie Kendricks y Undisputed Truth. Aprovecho este punto para positivamente a Norman Whitfield. Recuerdo que en una edición de mi extinto programa radiofónico "La Puerta del SOUL", dediqué una edición a comparar las etapas de The Temptations bajo las producciones de Smokey Robinson y Whitfield y, en contra de lo que había presupuesto antes de ponerme a ello, terminó ganando la segunda. Desde entonces soy un defensor suyo a toda costa, por méritos (suyos) propios.
    6 - Tengo unas ganas enormes de que continúes con el proyecto. Te brindo mi apoyo (y lo hago públicamente) para cualquier cosa que necesites.
    7 - Gracias

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    1. Millones de gracias, Alberto! Es genial tu aportación. Espero pronto tener lista la segunda parte. Abrazo!

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